Entre nubes

Mi primer intento de escribir un cuento cortó resultó un reto más grande de lo que imaginaba. Después de varios intentos por iniciar algo, este es el resultado:

Entre nubes
Sonia Jerez

¿A dónde fueron los sueños que creamos juntos? Teníamos un plan de vida y ahora, ¿qué me queda? Marisa le daba vueltas a estos pensamientos mientras esperaba allí sentada.  Miraba sin ver a la gente que pasaba. Por ratos se fijaba en alguien. Trataba de imaginar a donde se dirigía.  Tenía la costumbre de entretenerse en los aeropuertos, imaginando historias sobre la gente que la rodeaba. Todos nos dirigimos a algún lugar. ¿A dónde van? ¿Por negocios, por diversión, por enfermedad?

Era hora de abordar. Escuchaba vagamente el anuncio de abordaje y el corazón le latía cada vez más fuerte.  Estaba a pocos minutos de dejarlo todo atrás.  ¿Era posible que todo terminara así? Respiró profundamente, hasta donde el pecho oprimido se lo permitió.  Sentía que se ahogaba.  El esfuerzo por no dejar las lágrimas correr la consumía.  La mujer sentada frente a Marisa observaba atentamente sus movimientos.  La vio con los ojos nublados. La mujer sonrió con esa expresión que parecía decirle “entiendo tu sufrimiento”.  Marisa no pudo más; las lágrimas se desbordaron sobre sus mejillas.  Las dejó correr. A quién le importa ver a una extraña llorar.

Había iniciado este viaje con la ilusión de planear nuestro futuro.  Esperamos meses para pasar este tiempo juntos. Hacer planes, buscar nuestro hogar, cuantas cosas teníamos que hacer. Algo pasó. No era el mismo.  Me recibió como siempre, cariñoso. Pero su mirada no era la misma.  Sus ojos azules tan transparentes, que se le puede leer el corazón, estaban vacíos. Marisa trataba de sacudir sus pensamientos mientras caminaba lentamente por el pasillo detrás de un señor que con dificultad arrastraba un gran maletín. Solo quería refugiarse en su asiento junto a la ventanilla.

Trataba de recordar vagamente la conversación que mató sus sueños. Todo era confuso. Visitaron varios lugares, caminando tomados de la mano, mientras él la miraba con amor. Pero percibía la inmensidad de esa pared que no le dejaba leer su corazón y su mente. Fue camino al aeropuerto que empezó a recordar el momento que la conoció.  Marisa supo en ese instante que lo que diría no era lo que imaginaba.  Se le nubló la mente. Escuchaba como rememoraba los momentos más felices, y a la vez algo que no terminaba de comprender. Sintió que el tiempo se detenía allí.  Se acabó el futuro.

El avión tomaba velocidad y lo único que Marisa pensaba era que una vez se elevara, su futuro se quedaría atrás. Me dijo que olvidara nuestro amor.  Me dijo que había sido un sueño hermoso. Ya no recordaba más. Atrás quedaba su futuro, mientras las casas se hacían más pequeñas y las nubes la envolvían.

Despertó de golpe, viendo su corazón a través del azul transparente que le sonreía. El futuro estaba frente a ella.

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